un recorrido por el arte mudéjar aragonés
webmaster: José Antonio Tolosa (Zaragoza -España-)

TORRE DE LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA PIEDAD (PLENAS)


La iglesia parroquial de Plenas, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Piedad conserva parte de su primitiva fábrica del siglo XVI, con ampliaciones del XVII. Muy castigada durante la Guerra Civil, se perdió buena parte del edificio, no quedando en la actualidad nada más que los muros de las naves central y de la Epístola, y la torre.

Nos interesa la torre que se levanta adosada al tramo de los pies del lado del Evangelio. De planta mixta, es obra de hacia finales del siglo XVI o principios del XVII. Como suele ser habitual en este tipo de torres barrocas que todavía aplican técnicas y motivos mudéjares, combina la mampostería del primer cuerpo de planta cuadrada, que se eleva hasta la altura de las cubiertas de la iglesia, con el ladrillo de los cuerpos superiores en los que se aprecian algunos elementos decorativos de tradición mudéjar.

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De los tres cuerpos de ladrillo, el primero tiene planta cuadrada con las esquinas redondeadas. Sobre un alto basamento, dos pilastras cajeadas enmarcan un rehundido en forma de arco de medio punto en cuyo interior se disponen, de arriba hacia abajo, un óculo abierto inscrito en el centro de un rombo en resalte, una arquería ciega, y un segundo óculo, esta vez ciego, también en el centro de un rombo resaltado. Óculo abierto y rombo se disponen también en el centro del paño del basamento. Todo ello, al igual que en los cuerpos superiores, a base de ladrillo aplantillado.

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Una volada cornisa da paso a los dos cuerpos superiores, de planta octogonal. El primero de ambos, tercero de la torre con funciones de cuerpo de campanas, también se levanta sobre un amplio basamento con amplias pilastras que se rellenan, al igual que los paños con arquerías de medio punto ciegas. Sobre este basamento se eleva el cuerpo propiamente dicho con columnas adosadas a las esquinas y un vano en cada lado con antepecho decorado con un óculo ciego.

Las columnas esquineras rematan en voluminosos capiteles circulares entre los que podemos apreciar dos pequeños arcos ciegos doblados en cada paño. Estos capiteles son la parte inferior de la cornisa que separa este cuerpo del superior, y tienen continuación en la misa forma en la parte alta. En el centro de la cornisa volvemos a encontrar las arquerías ciegas ya vistas anteriormente, y que son una constante en la torre.

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El último cuerpo, mucho más corto que los anteriores, lleva pilastras cajeadas en las esquinas que arrancan de los capiteles circulares de la cornisa. Se decora con paños en los que, a base de ladrillo aplantillado, se intercala bandas verticales aboceladas con medias cañas. Remata la torre un pequeño chapitel octogonal de cerámica vidriada combinando colores verde y blanco, con un torreoncillo en el centro.

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