un recorrido por el arte mudéjar aragonés
webmaster: José Antonio Tolosa (Zaragoza -España-)

MUSEO DE ARQUEOLOGÍA -ANTIGUA IGLESIA DE SAN MIGUEL- (BORJA)

ARTE MUDÉJAR EN BORJA (ver catálogo)


La antigua iglesia de San Miguel, actual sede del Museo Arqueológico de Borja, se sitúa en un lateral de la Plaza de San Francisco, junto al Convento de Santa Clara. El edificio actual es fruto de varias etapas constructivas que abarcan desde el siglo XIII hasta el XVII. Su única fachada visible es la norte, donde abre la entrada. Corresponde a la ampliación mudéjar del primitivo templo románico y todavía son visibles los dos arcos que conformaban el pórtico que cobijaba la original portada de acceso, más tarde reconvertido en capillas como veremos al interior. Una línea de ménsulas en forma de pirámide invertida marca la altura del tejadillo que lo cubría.

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La primera fábrica del templo es obra románica de mediados del siglo XIII en mampostería recubierta de mortero y de la que se conservan el ábside y el primer tramo de la nave. Desde la iglesia se accede a un pequeño espacio exterior en la zona del ábside donde se aprecia parte de este con una línea de modillones de rollo debajo del alero como único elemento decorativo, y un lateral del primer cuerpo de la torre mudéjar con una banda de esquinillas y una línea de ménsulas que parecen marcar el paso al cuerpo superior. Esta torre, al igual que la ampliación de la nave en cinco tramos y el pórtico citado de dos arcos, corresponden a la ampliación que se hace de la iglesia a finales del siglo XIV o principios del XV.

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También a principios del siglo XV se abren en el interior tres capillas laterales según consta en la visita pastoral que el Obispo de Tarazona realiza a la iglesia en 1425, dos en el lado de la Epístola, bajo la advocación de San Juan Bautista y San Juan Evangelista, y una en el del Evangelio dedicada a Santiago Apóstol. A finales de este mismo siglo se transforma el pórtico en otras dos capillas dedicadas a Nuestra Señora de las Nieves y a San Juan de Porta Latina, ampliación que también consta en una nueva visita pastoral de 1498. De esta manera queda conformado el actual espacio interior del templo en nave única de seis tramos separados por arcos diafragmas, cabeza absidial y capillas laterales.

Según consta en una visita pastoral que el Obispo de Tarazona realiza en 1569 se realizaron obras de reparación en solerías y en la entrada de la capilla de San Juan y cubierta de la de Santiago. Es posible que fuese durante estas obras cuando se decorase el interior con pinturas “a lo romano”, aunque Jesús Criado Mainar en su obra “Sobre campo de azul y carmín”, establece una cronología para las mismas en torno a 1505-10 lo que las situaría junto con las obras de reforma y ampliación realizadas a finales del siglo XV cuando se añadieron las dos capillas sustituyendo al pórtico.

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Los tramos de la nave se separan por arcos diafragma apuntados en los que apoya la techumbre de madera a dos aguas que los cubre. Se trata de una techumbre de falsa armadura ya que cada lateral es un alfarje en plano inclinado, al igual que sucede, por ejemplo, en la nave lateral de la iglesia de la Magdalena de Tarazona. Esta techumbre se ocultó a finales del siglo XVII o principios del XVIII cuando en una nueva reforma se cubrieron los tramos de la nave con bóveda de lunetos a la vez que se decoraban los muros con pilastras, capiteles y molduras de estilo barroco. Recuperada la techumbre en la restauración las vigas originales fueron sustituidas por otras nuevas por lo que solamente conserva original su estructura.

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A principios del siglo XVII, concretamente entre 1603 y 1609, se edificó contiguo a la fachada de los pies de la iglesia el Convento de Santa Clara. Al no disponer de iglesia propia se les concede la utilización de la de San Miguel para asistir a los oficios religiosos para lo que se adosa al muro un coro alto en el interior del Convento, que al interior del templo se cierra con una magnífica celosía calada obra de los maestros borjanos Domingo de Aroça y Gonzalo Cisneros que contratan su ejecución el 10 de noviembre de 1608. De forma semicircular ocupa toda la anchura del muro; tallada en yeso muestra un doble motivo circular en el centro y está decorada a base de roleos con acantos.

Parece ser que el uso conjunto de la iglesia por fieles y monjas resultaba problemático lo que llevaba a continuas desavenencias entre párroco y priora, por lo que se optó por construir un templo aparte para el uso del convento, iniciándose las obras en 1640. A finales del XVII se produce la reforma barroca ya citada en la iglesia y en 1868 es anexionada la iglesia de San Miguel a la de San Bartolomé. Al quedar desafectada de culto el templo cae en un estado de semiabandono hasta que en la segunda mitad del siglo XX el Ayuntamiento de Borja acomete su restauración pasando a convertirse en sede del Museo Arqueológico de la Ciudad, que alberga una interesantísima colección de objetos que abarcan desde los primeros pobladores de la Ciudad y Comarca hasta el siglo XVI.

De la que fuera una fábrica y decoración mudéjar del conjunto, aparte del aparejo de ladrillo y de la estructura de la techumbre de madera, poco más se conserva: la parte baja de la torre, la decoración de la bóveda de una capilla y la de la entrada a otra con reminiscencias mudéjares.

 

 
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