un recorrido por el arte mudéjar aragonés
webmaster: José Antonio Tolosa (Zaragoza -España-)

IGLESIA DE SAN MIGUEL (OLMEDO)


La iglesia de San Miguel de Olmedo es la que mejor conserva su estructura mudéjar de todas las que se levantan en la villa, aunque sensiblemente modificada por la voluminosa capilla de Nuestra Señora de la Soterraña, patrona de la localidad, que se añadió como prolongación de la cabecera, y cuyo voluminoso cuerpo octogonal empequeñece al contiguo ábside medieval.

La iglesia se construyó, en ladrillo y mampostería, adosada al lado meridional de la muralla medieval, aprovechando para levantar la torre una torre de la misma de planta rectangular. A la izquierda del hastial se abre el arco de San Miguel, uno de los antiguos accesos a la villa.

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La cabecera consta de presbiterio recto y ábside de apariencia semicircular, ya que en realidad está formado por pequeños lienzos rectos que le confieren su forma real poligonal. Al exterior, la obra de ladrillo parte de un zócalo de mampostería a partir del que arranca, y se inicia con un estrecho friso de esquinillas. A continuación, arrancan dos pisos de arcos ciegos y doblados de medio punto dispuestos al tresbolillo, o sea, que las jambas de los superiores descansan sobre las claves de los inferiores. Esta misma composición aparece en los tramos rectos del presbiterio, aunque aquí inscritos en casetones rehundidos.

Encima, un nuevo friso de esquinillas da paso a una banda de rectángulos rehundidos y doblados, también dispuestos al tresbolillo respecto a los arcos del segundo piso. También aquí el motivo se extiende a los muros del presbiterio, con la diferencia de que en éstos los rectángulos son triples y se disponen en vertical con los arcos del piso inferior. Un tercer friso de esquinillas, que solamente se aplicó en el ábside, deja paso a una línea de canes que sustenta una cornisa en nacela de piedra sobre la que apoya el alero del tejado. Únicamente se conservan cinco de estos canes en el centro y lado norte del ábside. La cornisa pétrea fue sustituida en la parte central por ladrillo, en alguna intervención posterior.

En la segunda mitad del siglo XV se reformó, y eliminó, en parte la estructura del ábside para construir la capilla de la Soterraña, abriéndose entonces, o tal vez con anterioridad, ventanas para mejor iluminación del presbiterio y retablo mayor.

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Si el muro meridional del templo queda oculto por añadidos posteriores, no ocurre lo mismo con el septentrional, recayente al interior de la villa, y que en realidad se trata de parte del lienzo de la muralla reforzado por contrafuertes de ladrillo. En el tramo de los pies de esta fachada se conserva cegada una portada de ladrillo que abre en arco doblado, ligeramente túmido el interior, y enmarcada en alfiz.

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La entrada al interior de la iglesia abre en la fachada de los pies, en arco de medio punto de triple rosca de ladrillo sobre un alto zócalo de piedra. Encima de la clave hay una imagen de la Patrono de la localidad. En la parte alta central un óculo sirve de iluminación a esta zona interior. La fachada es de cajeado de mampostería encintado de ladrillo, con anchas bandas verticales de este material recorriendo la fachada.

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A los pies del templo, y pegada a la muralla, se encuentra la torre. El cuerpo de ladrillo, de planta cuadrada y esquinas redondeadas, es obra de finales del siglo XVIII, y se levantó aprovechando un cubo de la muralla de mampostería. Un extraño arco de descarga la uno al muro septentrional del templo.

El cuerpo de ladrillo presenta los motivos propios de la época en que se construyó. En cada uno de los lados abren dos amplios vanos de medio punto, para alojo de las campanas, entre pilastras adosadas.

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