un recorrido por el arte mudéjar aragonés
webmaster: José Antonio Tolosa (Zaragoza -España-)

CAPILLA DE LA ANUNCIACIÓN DE LA CATEDRAL (SIGÜENZA)


La Catedral de Santa María es la mejor muestra que queda en la ciudad de la importancia que la Diócesis de Sigüenza tuvo durante buena parte de su devenir histórico. Sus obispos fueron señores de un amplio territorio que abarcaba, además de la actual provincia de Guadalajara, parte de las de Segovia, Soria, Zaragoza y Cuenca.

Las obras de la Catedral se iniciaron en 1124 a instancias de don Bernardo de Agén, primer obispo y señor de Sigüenza, continuando hasta su finalización en el siglo XV. Más tarde se han ido añadiendo el resto de dependencias como las sacristías, girola, ornamentación interior, altares, capillas, etc.

Al exterior su aspecto se asemeja más a una construcción militar que a una religiosa, especialmente en su fachada principal, que más asemeja la entrada de un castillo que de un templo. Dos recios contrafuertes dividen el hastial en tres cuerpos que se corresponden con las tres naves del interior. En cada uno de ellos abre una portada de estilo románico del siglo XII. La central, muy sobria, se conoce como “de los Perdones” porque según la tradición, entrando por ella el día de San Ildefonso se logran indulgencias. Más elaboradas en su decoración son las laterales. Sobre la portada central se dispone un bajorrelieve barroco que representa la imposición de la casulla a San Ildefonso; sobre éste un gran rosetón para iluminación de la nave mayor. Se completa la fachada con ventanas románicas sobre las puertas laterales y los arcos apuntados encima de ellas y del rosetón central añadidos en el siglo XIV para reforzar los muros. A ambos lados de la fachada se levantan dos macizas e imponentes torres de planta cuadrada e indudable aspecto militar, con pequeños vanos y aspilleras en sus cuerpos inferiores, y otros más amplios en el cuerpo superior para alojo de las campanas, rematando en almenas con gruesas bolas.

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Al interior, la catedral tiene planta de cruz latina, con tres naves, transepto y capilla mayor rodeada de girola. La cabecera y el transepto son del siglo XII, las naves bajas y las bóvedas del transepto del XIII, la nave alta del XIV y la reedificación de las crucerías de la nave central y la parte superior de la capilla mayor del XV.

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Es indudable que no se puede hablar de la Catedral de Sigüenza sin hacer, al menos, una pequeña referencia a su capilla más señera: la del Doncel. Construida en los siglos XIV-XV, fue fundación de la familia Vázquez de Arce, varios de cuyos miembros tienen su enterramiento en ella. El acceso se realiza a través de una magnífica portada de comienzos del XVI obra de Francisco de Baeza a instancias de don Fernando de Arce, obispo de Canarias y hermano del Doncel. La reja que la cierra se considera una de las mejores obras del rejero Juan Francés.

En el muro de la izquierda abre el famoso mausoleo del Doncel. Realizado en el siglo XV es el enterramiento más ostentoso de toda la catedral, donde destaca la espléndida estatua del joven don Martín Vázquez de Arce, comendador de la Orden de Santiago, muerto en la guerra de Granada a la edad de veinticinco años. Se cuenta que su padre, don Fernando de Arce, pudo recoger el último suspiro de su hijo y al recordar los deseos de su madre le dijo: “Rogad a mi hermano don Fernando que se mire en mi ejemplo y trate de complacer a nuestra madre dándose al estudio, ya que no lo hice yo. Y porque el haberme alejado de los libros me trajo tan prematuramente a rendir tributo a la muerte, quiero yacer en efigie sobre mi sepultura, teniendo a perpetuidad un libro entre las manos, para que se consideren desagraviados aquellos a quienes agravié contrariando en vida su gusto y consejos”. Cumplieron su padre y hermano su última voluntad erigiendo este monumento. Por encima del cuerpo del Doncel se lee el siguiente epitafio en caracteres góticos: “Aquí yace Martín Vázquez de Arce, caballero de la Orden de Santiago, que mataron los moros, socorriendo al muy ilustre señor duque del Infantado, su señor, a cierta gente de Jaén, a la Acequia Gorda, en la vega de Granada. Cobró en la hora su cuerpo Fernando de Arce, su padre, y sepultólo en esta Capilla año 1486. Este año tomaron la ciudad de Loja, las villas de Ilora, Moclín y Montefrío por cercos en que padre e hijo se hallaron”.

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En la nave del Evangelio, frente al Altar Mayor, abre la capilla de la Anunciación, que es la parte de la Catedral que especialmente nos interesa. Fue fundación de don Fernando de Montemayor, provisor de Sigüenza en 1491. El 17 de diciembre de 1515 capituló con el Cabildo la fundación de una capilla que habría de dedicar a la Anunciación de Nuestra Señora. Pocos días después se le adjudicaba la zona en la tercera bóveda de la nave lateral norte, teniendo por límites “de la parte de arriba la capilla del Reverendo protonotario don Juan Ruiz de Pelegrina y de la parte de abajo la capilla de San Blas”. La obra debió de realizarse ese mismo año y el siguiente, ya que cuando murió el fundador en 1521 ya hacía algún tiempo que estaba terminada. En ella fue sepultado en un sepulcro en el lateral izquierdo. Pero si por algo resulta interesante esta capilla es por su magnífica portada, cuajada de labores de yeserías que conjugan las labores mudéjares con las góticas en un estilo que se viene denominando “Cisneros”.

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Arranca la portada de dos basas o pilastras. Se decora la inferior con una arquería de diez arcos de medio punto, y la superior con guirnaldas. Sobre ellas abren dos hornacinas aveneradas que encierran tallas en piedra de San Miguel Arcángel a la izquierda y Santiago Apóstol a la derecha.

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