un recorrido por el arte mudéjar aragonés
webmaster: José Antonio Tolosa (Zaragoza -España-)

IGLESIA DE SAN PEDRO EL VIEJO (HUESCA)


La iglesia de San Pedro el Viejo se ubica en el casco antiguo de Huesca. Su solar estuvo ocupado por un templo romano sobre el que se edificó uno visigodo, posteriormente otro mozárabe y finalmente el actual en estilo románico, obra del siglo XII. Concretamente fue en 1117 cuando se decide derribar la antigua iglesia y levantar un monasterio que, exceptuando reformas y deterioros, es básicamente la obra que ha llegado hasta nuestros días.

Rodeado de edificaciones adosadas, prácticamente solamente es visible la fachada principal que abre a la Plaza de San Pedro donde se encuentra el acceso principal al interior. A la derecha de la portada puede verse la voluminosa capilla de los Santos Justos y Pastor que es la que aquí nos interesa y en cuya portada nos centraremos a continuación.

La entrada al templo se realiza a través de pórtico ligeramente adelantado de la línea de fachada que abre en arco de medio punto con tres arquivoltas decoradas con bezante, palmetas y ajedrezado jaqués. En el tímpano dos ángeles sostienen un crismón en cuyo centro aparece representado el Agnus Dei.

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Al interior consta de planta basilical de tres naves con cabecera en ábsides de tambor. Las naves, más alta la central que las laterales, se cubren con bóvedas de medio cañón entre las que se asientan pilares cruciformes que sustentan arcos fajones y formeros. En el ábside central se ubica el retablo mayor, obra realizada en 1602 por Juan de Berrueta y Juan de Alli con la figura del titular en el centro.

Reseñar el claustro situado en el lado sur de la iglesia donde se abre la capilla de San Bartolomé único vestigio del anterior templo mozárabe y actualmente cumpliendo funciones de Panteón Real en el que se encuentran los restos de Alfonso I el Batallador y de Ramiro II el Monje, este último enterrado en un magnífico sepulcro romano reutilizado. Destacar los capiteles del claustro con una abundante iconografía, atribuidos al Maestro de San Juan de la Peña o de Agüero.

Ya abordando el tema que nos interesa, en el tramo de los pies del lado del Evangelio, frente a la entrada al Claustro, se abre la Capilla de los Santos Justo y Pastor. Construida en el siglo XVIII presenta una monumental portada de estilo barroco que da acceso al interior en cuya cabecera se sitúa el retablo con un gran cuadro central pintado en 1676 por Bartolomé Vicente, donde se representa el martirio de los dos niños santos. La portada cierra en arco de medio punto con verja que llega hasta el arranque del arco.

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Es en el intradós de este arco donde se puede ver una decoración en yeso a base de motivos de tradición mudéjar. Concretamente, el tema que aquí se aplicó es uno de los más sencillos y más utilizados dentro del repertorio de temática mudéjar aplicado sobre todo en bóvedas e intradoses de arcos que se generalizó en los siglos XVII y XVIII en muchas iglesias aragonesas. Se trata de un lazo de cuatro octogonal que da lugar a una serie de estrellas de ocho puntas y espacios cruciformes que aquí, por la estrechez del espacio, se reducen a medias cruces en los laterales.

Pequeña muestra que, al igual que sucede en otras muchas iglesias aragonesas, da idea del arraigo que los motivos decorativos de lazo islámicos, más tarde desarrollados por los mudéjares, tuvieron en nuestra Comunidad.

No parece propio terminar esta visita sin hacer una breve reseña sobre la vida de estos niños mártires de profunda y antigua veneración en Huesca. Martirizados a comienzos del siglo IV, cuenta la tradición que, habiendo decretado Diocleciano la persecución de los cristianos y enterados los niños de ello, tiraron sus tablillas de escritura y abandonando la escuela se presentaron ante el Emperador para declararse cristianos. Fueron degollados en las afueras de Compluto, la actual Alcalá de Henares, el 6 de agosto del 305, fecha reconocida por la Iglesia, en un lugar conocido como “Campo Laudable”, conservándose en Alcalá la piedra sobre la que fueron degollados. Fueron enterrados en el mismo lugar de su martirio de donde fueron trasladados en 760 por San Urbéz hasta la actual ermita de Santa María de Nocito, donde permanecieron hasta su traslado a San Pedro el Viejo de Huesca. Parte de sus reliquias se trasladaron a Narbona y a Lisboa, volviendo durante el reinado de Felipe II a Alcalá de Henares.

Sus restos están depositados en dos arquetas que se guardan protegidas por rejas en la galería que corre en lo alto de la capilla debajo de la cúpula, de donde son sacadas en muy contadas ocasiones, la última en 2005 con ocasión del XVII centenario de su martirio cuando fueron expuestas en la iglesia. Las llaves las custodian, una el Ayuntamiento de la Ciudad y otra el Obispado de Huesca,

 

 
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