un recorrido por el arte mudéjar aragonés
webmaster: José Antonio Tolosa (Zaragoza -España-)

ALFARJE DEL SALÓN DEL TANTO MONTA (HUESCA)


Después de largos años en los que se han sucedido varios intentos que por diversas causas no llegaron a cuajar, parece ser que finalmente va a ser entre 2014 y 2016 cuando se complete la restauración del conocido como Salón del “Tanto Monta” del antiguo Palacio Arzobispal de Huesca. Una vez consolidada la estructura de muros y cubierta faltaba por devolver todo su esplendor a la techumbre que lo cubre, una de las mejores de las que se conservan en Aragón. Esperemos que esta vez sea la definitiva, y no se vuelvan a bloquear las partidas presupuestarias que el Ministerio ha contemplado para esta intervención plurianual.

El Salón del “Tanto Monta” se ubica en la planta superior del antiguo Palacio Episcopal, anejo a la Catedral. Fue sala de audiencias de los Obispos oscenses, al menos desde el siglo XV hasta mediados del XX en que se abandonó y cerró, quedando integrado en el conjunto de edificios que se conocen como entorno de la Catedral y actualmente vinculado al Museo Diocesano. Los diversos avatares y reformas, que a lo largo de los siglos ha sufrido la estancia han repercutido sobre todo en su techumbre, que en la actualidad presenta diversos añadidos, repintes y modificaciones que la restauración deberá de valorar. En síntesis su evolución histórica sería la siguiente:

1478: bajo el mandato del obispo Antonio de Espés (1466-1484) se construye la techumbre, según recoge Francisco Diego de Aynsa en su extensa obra de cinco volúmenes sobre la ciudad de Huesca, publicada a principios del siglo XVII.

1608-1615: fechas del obispado de Fray Berenguer de Bardaxí, quien realiza importantes reformas en el palacio episcopal, entre ellas la reducción del Salón y cierre del testero sur, lo que supuso el desmontaje de las dos secciones más próximas al mismo. También se desmonta la antigua estructura de cerchas y se convierte en una techumbre plana tipo alfarje sobre el que se levanta un piso superior; es en este momento cuando se incluyen jaldetas, tabicas, tablas, cintas y saetinos.

1875-1886: siendo obispo Honorio María de Onaindía se construye la Parroquieta y en 1876 se consolida y acondiciona la techumbre con refuerzo en las vigas o jácenas, enmascaramiento de los canes y repintes.

1922-1933: por último, durante el episcopado del obispo Mateo Colom se pintan los paramentos de la Sala y se hace un comedor donde rehabilita la techumbre con el escudo de la familia Urriés.

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El acceso al Salón se realiza desde el Claustro, que forma parte del Museo Diocesano, a través de puerta en arco rebajado. Encima de la puerta se puede ver el escudo del obispo Esteban Esmir (1641-1654) y en la parte superior de las trabajadas hojas de la puerta de entrada figura el del obispo Onaindía (1876-1886).

La Sala tiene planta rectangular irregular con orientación norte sur y unas dimensiones de 30,20 m. de largo por 8 m. de ancho; se ilumina a través de dos grandes ventanales que abren en el muro norte. Sus grandes dimensiones han permitido que fuese usado, además de como sala de audiencias o ceremonias de los Obispos, como comedor cuando el número de comensales era numeroso, por lo que se denominó Tinell mayor y Sala mayor.

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El alfarje que la cubre tiene unas medidas de 26,40 m. de largo por 8 m. de ancho, por lo que no cubre por completo la sala, ya que faltan las dos calles o secciones del extremo sur, desmontadas en el siglo XVII durante las amplias reformas acometidas en la estancia por el Obispo Berenguer de Bardaxí, cuando se añaden nuevas estancias sobre la sala a la par que se transforma la antigua cubierta de cerchas del XV por la actual, tipo alfarje. Parece ser que la techumbre original se resolvía con una simple estructura de tijeras en la que las actuales jácenas ejercían de tirantes sometidos a esfuerzos de tracción.

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De las doce secciones que tenía la techumbre original, el alfarje actual cuenta con diez delimitadas por un total de once jácenas que apean en canes o ménsulas de igual sección transversal y longitud de empotramiento, con un vuelo desde el muro de 1,31 m. de media. Las jácenas guardan una separación entre sí de unos 2,10 m. de media, mientras que su longitud, debido a la planta irregular de la sala, varía entre los 7,64 m. en el muro norte hasta los 8,50 m. del sur.

El estado actual de las jácenas es producto de varias intervenciones posteriores que han enmascarado la casi totalidad de la decoración original del siglo XV. Así, entre las reparaciones de finales del XIX, se reforzaron, excepto las de los extremos, con un tablero a cada lado que ocultó la policromía original. Con este añadido la sección de las jácenas pasó de 34 cm. a 46 cm. Además, para conseguir una cierta homegeneidad en el conjunto se repintaron varias zonas sobre la policromía de los siglos XV y XVII. Debajo de todas estas intervenciones se conserva de la policromía original la correspondiente a los alzados y figuras de los canes, de los alzados de las jácenas, de las cornisas y tocaduras, el dorado de los florones y parte de la que cubre las tablas que decoran los papos de jácenas y canes, excluyendo la leyenda “Tanto Monta” de las primeras.

Las tablas añadidas en los laterales de las jácenas se decoran con temática geométrica, imitando a la del siglo XVII de la tablazón, enmarcada en cuatro rectángulos entre los que se intercalan tres escudos con el emblema del obispo Espés en forma de grifo dorado rampante sobre fondo azul ribeteado de rojo coronado por la mitra episcopal.

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En el centro del papo, o parte inferior de las jácenas, hay una abultada roseta sobredorada en forma de pequeño pinjante, uno de los motivos que se respetaron de la decoración del XV.

 

 
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