un recorrido por el arte mudéjar aragonés
webmaster: José Antonio Tolosa (Zaragoza -España-)

TECHUMBRES EN LA COMARCA DE MOLINA DE ARAGÓN


La comarca de Molina de Aragón está conformada por las localidades del que fuera Señorío independiente del mismo nombre, y de su área de influencia. Aunque la conquista de la taifa molinesa en 1129 fue obra de Alfonso I de Aragón, la primera repoblación del territorio la realizaron gentes castellanas, lo que provocó disputas entre ambas Coronas por el dominio del territorio. Fue en la Concordia de Carrión en 1137, cuando se acordó declarar solariegas las tierras de Molina y concedérselas a Manrique de Lara, noble con gran influencia en ambos monarcas, constituyéndose en Señorío independiente de ambos reinos en 1138, independencia muy relativa, ya que sus titulares siempre estuvieron sometidos al rey castellano. Manrique de Lara dotó al territorio de fuero propio para atraer población, siendo en esta época cuando se fundan la gran mayoría de pueblos que lo jalonan.

Espacio fronterizo entre dos Reinos que durante gran parte de la Edad Media estuvieron enemistados, sufrió los ataques de unos y otros, especialmente cruentos durante la guerra de los dos Pedros en el siglo XIV, llegando incluso a despoblarse algunos núcleos de población. Bajo dominio castellano, excepto un corto período de tiempo de 6 años en el que perteneció a la Corona de Aragón por decisión propia de sus pobladores, que prefirieron entregarse a Pedro IV a hacerlo a Beltrand de Guesclin, señor de las Compañías Blancas, a quien le había concedido el rey castellano el Señorío molinés en agradecimiento por su colaboración en la guerra contra Pedro IV de Aragón. Fue entonces cuando la villa de Molina de los Caballeros pasa a denominarse Molina de Aragón, nombre que ha mantenido hasta la actualidad a pesar de volver, tras un corto espacio de tiempo, a dominio castellano.

Tierra que ha basado su economía fundamentalmente en la agricultura y ganadería de subsistencia, sufrió de manera muy significativa el fenómeno de la emigración que se produjo en España en las décadas de los años 50 y especialmente 60 del siglo XX, quedando la mayoría de sus pueblos con una muy exigua población permanente. Cuenta con un patrimonio monumental prácticamente desconocido, en el que destacan sus casonas con una tipología propia, que se conocen como “casas grandes”, construidas en su mayoría durante los siglos XVII y XVIII por los titulares de mayorazgos; no hay que olvidar los pairones que se levantan en los caminos a la entrada o salida de los pueblos, en su mayoría fruto de la devoción popular; tampoco, los castillos y torres defensivas, de los que hubo un buen número dada su condición de tierra fronteriza, ni por supuesto de sus iglesias y ermitas.

Precisamente de estas construcciones religiosas tuve la oportunidad en el año 2010 de acceder y fotografiar buena parte de ellas, encontrándome con la agradable sorpresa, entre otras, de que algunas se cubrían con techumbres de madera mudéjares o de influencia mudéjar, algo que hasta el momento no había podido comprobar ya que si algo es el patrimonio religioso de la zona es desconocido, por no haberse estudiado en profundidad y por la reticencia de sus gentes a permitir el acceso a forasteros a los templos. En las páginas siguiente ofrezco dieciocho de estas techumbres a las que también se puede acceder desde este mapa interactivo. No se trata de techumbres espectaculares, más bien lo contrario, son modestas, pero tienen el valor de lo desconocido y de dejar constancia de que también en la zona hubo artesanos mudéjares y moriscos, al menos fusteros, que dejaron su impronta, ya que todavía en los siglos XVII y XVIII se siguen utilizando sus técnicas, materiales y formas. También me ha parecido interesante incluir la iglesia de Tordesilos, cuyas bóvedas cubren con labores de yeserías que conservan un cierto sabor a las mudéjares que proliferan en Aragón durante los siglos XVI al XVIII.

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