un recorrido por el arte mudéjar aragonés
webmaster: José Antonio Tolosa (Zaragoza -España-)

Iglesia de San Benito Abad (TORREMOCHA DEL PINAR)


A Torremocha se accede por un desvío que parte enfrente de Aragoncillo, en la carretera que desde Molina se dirige a Alcolea del Pinar. Como suele ser habitual, alrededor de la Plaza se levantan sus edificios más significativos, la Casa del Lugar, la Iglesia y la fuente en el centro.

Al igual que la mayoría de los pueblos del antiguo Señorío molinés, su origen habría que buscarlo en la repoblación que en época medieval se hace de la zona, y su primera noticia documental la encontramos en la relación de parroquias de 1353.

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Dentro de su término se encuentra el despoblado de Arandilla, situado 4.000 metros al Oeste/Noroeste del pueblo, a la derecha del camino que se dirige a la ermita de Montesinos. El lugar está emplazado en la cabecera de un recoleto valle rodeado de sabinares donde nace el río que lleva su mismo nombre y que vierte sus aguas en el Gallo, poco antes de que el Tajo se le una en el Puente de San Pedro. Es en el siglo XII cuando el primer Señor de Molina, el Conde Don Manrique de Lara dona el lugar al monasterio de Santa María de Huerta, con la intención de que se allí se levantase un cenobio que sirviese de lugar de enterramiento para la familia condal, idea que no llegó a cuajar por los intereses de aquél que veía peligrar su influencia sobre los Condes molineses si se completaba la fundación. En la actualidad Arandilla es finca de propiedad particular vallada en todo su perímetro.

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La iglesia parroquial de San Benito Abad es una obra a base de mampostería y piedra sillar en vanos y refuerzo de esquinas; de origen románico, fue muy modificada en época barroca y en 1944, cuando sufrió una profunda reforma.

El acceso al interior se realiza a través de un atrio cerrado que cobija la portada románica original. Es sumamente sencilla, formada por dos arquivoltas sin ningún tipo de decoración. En un momento indeterminado, tal vez en la reforma de 1944, se optó por pintar los sillares y capiteles con pintura marrón y las junturas en blanco con la intención de resaltar el despiece de sillares, lo que desvirtúa sobremanera su vista y apreciación.

Las arquivoltas apean, la exterior sobre una alargada columna acodada, y la interior sobre una sencilla pilastra. Lo más interesante de la portada son los dos capiteles historiados de las columnas. A pesar de la erosión y de las sucesivas capas de pintura, todavía se aprecian algunos de sus detalles. El de la izquierda presenta al frente una figura con capa y la mano izquierda levantada sujetando algo que no se puede concretar, en la esquina la representación de lo que podría ser un árbol muy esquematizado, y al interior un animal de cuatro patas con la cabeza vuelta y el rabo levantado. El capitel del lado derecho está bastante más deteriorado que el anterior, por lo que solamente son apreciables las siluetas de dos figuras, una masculina al frente, y la segunda probablemente femenina en el lateral.

Al interior la iglesia consta de nave única, coro alto de madera a los pies y presbiterio separado de la nave por amplio arco triunfal de medio punto.

El presbiterio se cubre con cúpula sobre pechinas y la nave con armadura de madera de tipo par y nudillo con cuatro pares de tirantes.

Cinco rollos decoran el frente de las ménsulas sobre las que apoyan los tirantes; tres finas bandas con motivos sogueados y de espiga recorre todo el alicer.

Se completan los motivos decorativos con las clásicas estrellas de seis puntas en la separación entre los plafones de la tablazón, con dos pequeñas piezas en los lados talladas en forma de pequeño arco conopial.

 

 
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