un recorrido por el arte mudéjar aragonés
webmaster: José Antonio Tolosa (Zaragoza -España-)

IGLESIA DE LA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA (ROBRES)


En la comarca de los Monegros, al norte de la sierra de Alcubierre, se ubica la localidad de Robres, con interesantes ejemplos de arquitectura popular en su casco urbano. Sobre todo el conjunto destaca poderosamente la maciza edificación de la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, que dependió desde 1206 hasta el 18 de junio de 1571 de la abadía de Montearagón, pasando en esta fecha a la jurisdicción del Obispado de Huesca.

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Es posible que la primitiva fábrica del templo fuese de estilo románico, aunque ningún dato documental ni resto arquitectónico queda de ello. Lo que sí está documentado es la existencia de una iglesia de estilo mudéjar levantada a finales del siglo XIV o principios del XV. Jesús Criado Mainar ha documentado la presencia de Mahoma Ramí trabajando en ella, lo que situaría su construcción en esas fechas.

De los restos hasta el momento estudiados se puede extraer que se trataba de una iglesia de nave única, posiblemente con capillas laterales entre los contrafuertes, y cabecera poligonal de la que todavía se conservan los tres paños centrales como hastial de la actual. En la segunda mitad del siglo XVIII se acomete la reforma y ampliación de la iglesia que consistió en el cambio de orientación litúrgica, la construcción del crucero y el presbiterio actual, y en la ampliación de las dos naves laterales y elevación de la nave central.

Al exterior lo más destacable es el citado tramo de los pies, primitiva cabecera poligonal en forma de ábside de tres lados sin contrafuertes en las esquinas al modo del estilo mudéjar de esa época. Prácticamente es el único resto visible de esta construcción medieval. El acceso al interior se realiza a través de sencilla portada en arco de medio punto que abre en el centro del paño central, y donde se puede apreciar la anchura de los muros. Este ábside se encuentra totalmente recubierto por sucesivos revocos que si fuesen retirados tal vez sacarían a la luz algún tipo de decoración en ladrillo resaltado tan común en los ábsides construidos sin contrafuertes en los siglos XIV y XV. Seguramente el cuerpo inferior de la torre de planta cuadrada se corresponda con la mudéjar, aunque ningún vestigio queda de ella ni al interior, totalmente reformado, ni al exterior revocado como el contiguo ábside.

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Al interior presenta planta de cruz latina inscrita en un rectángulo con tres naves de cuatro tramos, más ancha y alta la central, crucero de brazos cortos y coro en alto a los pies. Las naves laterales abren a la central mediante arcos formeros de medio punto; a su vez, aquéllas tienen capillas laterales intercomunicadas de escasa profundidad. Se cubren la nave central con bóveda de medio cañón con lunetos, las laterales con medio punto y bóvedas elípticas, mientras que el crucero lo hace con cúpula sobre pechinas; presbiterio y brazos del crucero lo hacen con bóveda de medio punto. Toda la ornamentación interior se adapta, al igual que los elementos arquitectónicos, al estilo neoclásico imperante en el momento de su construcción. Dentro de esta decoración, el arco de la capilla mayor parece querer hacerle un guiño al mudéjar con una decoración a base de círculos entrelazados.

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Los restos que hasta el momento son visibles de la iglesia mudéjar se concentran en los tres paños del ábside donde se han sacado a la luz importantes fragmentos de decoración agramilada y pintada que por su extensión cubrirían al menos la totalidad de su superficie, extendiéndose probablemente al resto de los muros laterales de la nave ya que también se han hallado restos en los mismos en su parte alta solamente visibles desde la cámara de separación entre bóvedas y techumbre.

Tal y como suele ser habitual, la decoración se divide en dos zonas, la inferior ocupando los muros hasta el arranque de las bóvedas, y la superior a partir de ahí. De la primera solamente se pueden seguir los trazados de los motivos en la mitad superior ya que la parte baja está peor conservada y no se aprecia ningún fragmento de agramilado ni pintado, aunque seguramente seguiría el modelo de las iglesias mudéjares de la época a base de imitación de despiece de piedra sillar hasta media pared donde comienza el clásico paño de arcos mixtilíneos entrecruzados que sí son fácilmente visibles, aunque mezclados con restos de pinturas de épocas más recientes.

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