un recorrido por el arte mudéjar aragonés
webmaster: José Antonio Tolosa (Zaragoza -España-)

IGLESIA DEL CONVENTO DE SANTA ANA (TARAZONA)

ARTE MUDÉJAR EN LA CIUDAD DE TARAZONA (ver catálogo)


En la calle San Antón de Tarazona se levanta el Convento de Carmelitas Descalzas de Santa Ana. Es obra barroca de principios del siglo XVII, fundado por encargo directo de Santa Teresa de Jesús y costeado por el obispo fray Diego de Yepes. Las obras comenzaron en 1601 y se prolongaron durante el primer tercio del siglo. Una tradición que recoge Abbad Ríos dice que, en cierta ocasión, Santa Teresa prestó a fray Diego de Yepes, que era su confesor, la cantidad de cien reales y cuando quiso devolvérselos le respondió la Santa "vaya, guárdelos y, cuando sea obispo, haga un convento a mis hijas".

A principios del mes de septiembre de 2009 abandonaron el Convento las últimas carmelitas descalzas que lo habitaban. Del destino de su rico y variado arte mueble acumulado durante más de cuatrocientos años parece ser que nada se sabe. El edificio es propiedad de la Comunidad y de momento queda cerrado, con lo que a partir de ahora se hará más complicado el acceso a su Iglesia y a la contemplación de retablos y yeserías de las bóvedas. Sirvan estas páginas para al menos mostrar estas últimas.

Las obras de la iglesia fueron contratadas con el maestro Juan González de Tudela, siendo tasadas por Beltrán Iñiguez y Bernabé de Aroche. La portada fue rehecha en el siglo XVIII.

Al interior la iglesia tiene planta de cruz latina con nave dividida en tres tramos que cubren con bóveda de lunetos, crucero con cúpula y presbiterio corto que también se cubre, al igual que los brazos del crucero, con bóveda de lunetos. Presenta coro alto a los pies.

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La ornamentación de yeserías que cubre las bóvedas fue realizada en dos momentos y estilos diferentes. A la primera etapa, coetánea con la construcción del templo, corresponden el presbiterio, crucero y arcos fajones. Su temática es claramente clasicista de corte manierista En cuanto a la decoración de tipo mudéjar que cubre los tres tramos de la nave fue concertada en 1636 con Juan Razón, Miguel de Questa y Josef de León que además, repararon los daños producidos en los pies del templo y en el campanario por la caída de la espadaña y sus campanas sobre este tramo. Parece ser que este hecho se produjo no muchos años después de finalizarse las obras.

Tal y como figura en la capitulación, los motivos decorativos de los tres tramos de la bóveda de la nave son diferentes: “ tambien es condiçion que los cortados se ayan de hacer de yesso de cedaço y el dicho a de ser de buen yesso blanco, y an de ser los hartazones diferentes el un del otro, de las labores que el señor don Diego Ram tiene en su poder ”. Una peculiaridad de estas yeserías es que no se realizaron con lazo sino con labor, ya que carece del enlace superpuesto y continuo de su faja, tal vez por temor a que el peso de la lacería produjese un derrumbamiento. La policromía que presentan las yeserías en la actualidad es producto de un repintado realizado a mediados del siglo XX que ocultó su primitiva coloración.

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Comenzando por el presbiterio, el motivo que se desarrolla en su bóveda del presbiteri está compuesto por grandes octógonos con hexágonos de alargados brazos en sus lados. Entre cada cuatro se genera un espacio en forma de cruz aspada. Todos los huecos se cubren con puntas de diamante biseladas.

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En el arco toral que separa el presbiterio del crucero el tema está formado por una red de cintas curvas que crean espacios ovalados y circulares, que a su vez se dividen en otros más pequeños rellenos con puntas de diamante.

El motivo que cubre los brazos del crucero ya es de tipo más mudejarizante. Parte de dos grandes estrellas de ocho cuyas prolongaciones forman hexágonos de alargados brazos laterales que se cubren con puntas de diamante que adoptan esta forma. El centro de los espacios estrellados tiene forma circular y se rellena con una semiesfera.

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El arco toral de separación con el crucero desarrolla un sencillo motivo a base de una sucesión enlazada que alterna espacios romboidales y circulares.

La cúpula que cierra el crucero es ciega y apoya en pechinas decoradas con pinturas representando a Santa Teresa de Ávila. En el centro un doble espacio circular, ocupado el exterior con finas líneas que se prolongan hacia el exterior, a modo de los rayos de sol. Aquí se inician estrechas bandas que van ensanchándose conforme se acercan a la parte inferior, con su interior ocupado por tres motivos continuos que intercalan dos espacios romboidales y uno ovalado con dos ovalados y uno romboidal. Los óvalos se decoran con un motivo vegetal dorado y centro rojo, en forma de cruz, mientras que los rombos se rellenan con puntas de diamante biseladas.

 

 
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