un recorrido por el arte mudéjar aragonés
webmaster: José Antonio Tolosa (Zaragoza -España-)

IGLESIA DE LA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA (LA ALMUNIA DE DOÑA GODINA)


Capital de la Comarca de Valdejalón, el casco urbano de La Almunia se emplaza en la orilla derecha del río Grío, cerca de su desembocadura en el Jalón, en una zona de transición entre la tierra llana y las sierras del Sistema Ibérico. De la dominación musulmana conserva su nombre “Al-munia” que significa “huerto”. Posteriormente fue reconquistada por Alfonso I y repoblada por señores aragoneses y navarros. Dentro de su casco antiguo destaca el edificio de su parroquial cuya fábrica actual data del siglo XVIII excepto el cuerpo bajo de la torre que corresponde a las obras del XIV.

Documentalmente sabemos que el primer templo se edificó en el siglo XII por encargo de Doña Godina antes de su donación a la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén en 1176: “Ego domna Godina... edificavi ilman ecclesiam in honore Sancte Marie et beti Iohannis qui est in illa Almunia de Cabanyas”. Esta primitiva iglesia de estilo románico sería un pequeño edificio de unos diez metros de longitud con cabecera semicircular orientado canónicamente similar a la actual ermita de la Virgen de Cabañas. Adosada a los pies se levantaba una torre o “torreta”.

En el siglo XIV se realizaron las primeras reformas y ampliaciones. En primer lugar se levantó adosada al lado norte de la cabecera de la iglesia, alineada con la antigua, una nueva torre de ladrillo de estilo mudéjar que se corresponde con el cuerpo cuadrado de la actual. También se amplio el templo por el lado norte ocupando el espacio entre ambas torres y por el sur añadiendo una nave de ladrillo, con lo que resultó una iglesia con capillas laterales o de tres naves con coro alto a los pies. Nuevas ampliaciones se realizan a mediados del siglo XVI entre las que destaca a nuestros propósitos el recrecimiento de la torre mudéjar con un cuerpo octogonal.

Fue a mediados del siglo XVIII cuando al quedar la parroquial pequeña e inadecuada para cubrir las necesidades de culto, la villa pide autorización al Real Consejo para construir un nuevo templo: “con el motibo de ser este Pueblo de los más crecidos del Reyno, y de una sola Parroquia, y templo, en que no podían congregarsen sino la tercera parte de sus feligreses, para la assistencia de los Divinos Oficios, por cuya causa se experimentaban con mucha frequencia irreberencias y en los días de concurso alborotos”. La traza de la nueva iglesia la realizó el arquitecto zaragozano Joaquín Yarza y Cevallos, comenzando las obras en 1754 siendo primer maestro Manuel Inchauste. Desde entonces y hasta principios del siglo XX se han ido sucediendo los trabajos estando todavía sin terminar el interior de la cabecera y del crucero.

Se trata de un edificio de grandes proporciones de aproximadamente 33 x 65 metros y más de 30 de altura en la fachada principal realizado en ladrillo a excepción del tramo de la cabecera que lo fue en ladrillo y paños de mampostería para abaratar costes. Los muros laterales carecen de decoración a excepción de las pilastras lisas que reflejan los pilares interiores. Se levanta sobre un basamento de piedra de Calatorao. Del exterior de la nueva iglesia destaca la fachada principal situada a los pies donde se abren las tres portadas de acceso al interior. Típicamente barroca, está compuesta por dos cuerpos horizontales: el inferior que comprende la anchura total de las tres naves y el superior que ocupa la altura de la nave central con dos grandes aletones laterales que salvan la diferencia de altura entre ambos. El cuerpo inferior arranca del basamento de piedra sillar, piedra que sirve para enmarcar las tres portadas, de mayores proporciones la central, recreando marcos de “oreja”. Los tres vanos van flanqueados por pares de pilastras seudo-dóricas que soportan una imposta y un friso de rectángulos en resalte. El cuerpo superior es un frontis tetrástilo con frontón triangular roto y el relieve al plomo de las pilastras. La portada central se encuentra actualmente cegada como tal. La gran cúpula del crucero se cubrió en 1910 con un revestimiento de zinc realizada por la fundición zaragozana de Antonio Averly por un precio de treinta mil pesetas.

1 2

De la primitiva fábrica románica y de las posteriores reformas hasta el siglo XVII solamente se respetó cuando se acometió la construcción del nuevo edificio la torre mudéjar que quedó encajada en el ángulo izquierdo entre el presbiterio y el crucero. Como ya se ha apuntado anteriormente su estructura actual corresponde a dos épocas distintas con una diferencia en el tiempo de dos siglos entre ambas, ya que aunque se trata de una torre de las denominadas mixtas con un cuerpo inferior de planta cuadrada y otro superior de planta octogonal, tal y como señala Gonzalo Borrás “ello no es más que el resultado final de su peripecia histórica”.

3 4 5

Al interior, al igual que al exterior, los dos cuerpos están claramente diferenciados. El cuerpo inferior del siglo XIV presenta estructura de alminar hispanomusulmán a base de un machón central cuadrado envuelto por la torre propiamente dicha. Entre ambos discurre la caja de escaleras cuyos tramos se cubren con las características bovedillas de ladrillo por aproximación de hiladas

Estas bovedillas van escalonadas en grupos de cinco por cada lado de la torre. El machón central es macizo aunque es muy probable que en origen estuviese hueco, rellenándose en 1575 cuando se levanta el cuerpo superior octogonal. Los pequeños vanos de iluminación cierran como es habitual por aproximación de hiladas y presentan la peculiaridad de no ir en derrame sino rectos, El estar situados en los laterales de los tramos de escalera hace suponer que el machón central aunque fuese hueco en origen estaría cerrado, ya que si hubiese estancias superpuestas en el mismo los vanos abrirían en el centro.

6 7 8

El pase del cuerpo cuadrado al octogonal se resuelve al interior con las clásicas trompas en los ángulos. Al levantarse el cuerpo octogonal superior se ciega el primitivo cuerpo de campanas en el cual se dispone un machón central al estilo de la parte inferior de la torre, machón que pasa a octogonal en el primer piso de este nuevo cuerpo. Entre ambos discurre la escalera que se cubre con bóvedas en arco rampante. Los dos pisos superiores en que se distribuye el cuerpo de campanas están totalmente huecos al interior. La campana de la Cofradía de San Miguel datada en el año 1575 ha permitido concretar una cronología en torno a la segunda mitad del siglo XVI para este cuerpo octogonal.

9 10

 

 
Mapa interactivo de la Comarca de Valdejalón
 
Página de inicio