un recorrido por el arte mudéjar aragonés
webmaster: José Antonio Tolosa (Zaragoza -España-)

IGLESIA DE SAN PEDRO APÓSTOL (ZUERA)


La iglesia de San Pedro de Zuera está considerada por algunos autores como la génesis del arte mudéjar en Aragón en la segunda mitad del siglo XII o principios del XIII. Se trata de un templo fruto de varias fases constructivas de las que las dos primeras son las que realmente nos interesan. A lo largo de los siglos siguientes se realizarán una serie de añadidos y remodelaciones por el interior y exterior que terminarán por enmascarar en buena parte la obra medieval.

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La primera etapa constructiva cronológicamente se corresponde con la concesión que el rey Alfonso II hace en 1169-1170 a D. Pedro Tarroja, obispo de Zaragoza, de las décimas, primicias y oblaciones de Teruel, Monreal, Cella y Zuera. Además, se conserva un documento de donación en los cartularios de la Seo de Zaragoza, fechado el 29 de diciembre de 1189, en el que Gillelmus Abbas dona unos campos a la ecclesie Sancti Petri Cofere. Es de suponer que este Guillermo fuese el párroco de la propia iglesia zufariense.

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Esta primera fase constructiva comprende los elementos más antiguos, los tres ábsides de la cabecera y los muros perimetrales con una altura perfectamente delimitable gracias a una serie de canecillos de alabastro que se conservan.  Los materiales utilizados fueron el ladrillo y el aljez. El ladrillo presenta dos variedades, una de tonalidad rojiza y otra amarilla. La molduración de los ladrillos es de 18 cm de ancho por 36,5 de largo y 4,5 de grosor. Las hiladas de ladrillo van separadas por una capa de tendel. Además se utilizó un tipo de aljez o yeso grueso, rodillado con carro, que sirvió para asentar los diversos materiales constructivos y conferirle al edificio una enorme dureza. Además se constató durante los trabajos de restauración llevados a cabo en el año 1998 el empleo de alabastro en los canecillos citados y en el cierre en altura de los ábsides

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Una serie de hallazgos durante estas obras de restauración permitieron una nueva y más completa lectura del edificio, y al mismo tiempo su inclusión en los orígenes del mudéjar aragonés. Hasta ese momento se consideraban los ábsides como el vestigio más antiguo de la construcción, fechados en el siglo XII. Con los trabajos de 1998 se pudo constatar que también los muros perimetrales corresponden a esta primera fábrica de la iglesia. Durante las obras se sacaron a la luz unas grandes ventanas y una puerta monumental en el muro sur que avalan esta cronología, y que veremos con más detalle en las páginas siguientes.

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Este muro sur terminaba en una línea de canecillos similares a los aparecidos en la nave central sobre un muro de aljez. Las dos líneas de canetes permiten delimitar las dimensiones de la primitiva iglesia, ya con elementos claramente mudéjares. De esta manera se puede decir que la iglesia tenía unas dimensiones idénticas a las actuales, aunque con menor altura. Se cubría con techumbre de madera que probablemente ardió en un incendio del que todavía son visibles algunos vestigios en los muros de los ábsides, ocultos tras la restauración. Aunque no existe mención documental de tal incendio, es de suponer que se produjo, y que fue la causa de la restauración que establecemos como segunda fase constructiva.

 

 
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