un recorrido por el arte mudéjar aragonés
webmaster: José Antonio Tolosa (Zaragoza -España-)

EL MUDÉJAR A PLUMILLA de MIGUEL BRUNET CASTELLS

Torres de planta cuadrada -Zaragoza y alrededores-


Continuamos con el grupo de torres mudéjares de planta cuadrada en la ciudad de Zaragoza y alrededores. Son tres las que podemos ver en la capital zaragozana. En la calle de Don Jaime I, se levanta la iglesia de San Gil Abad con la torre adosada al lado norte para la que se aprovechó en su cuerpo inferior el alminar de la mezquita que aquí se ubicaba. De planta cuadrada y estructura de alminar al interior, presenta una sobria decoración exterior en forma de cuatro bandas de esquinillas, zig-zag, cruces rehundidas y rombos con discos de cerámica en su interior. Sobre este primer cuerpo se levantaron otros dos rectangulares con paños de arcos mixtilíneos y lobulados, junto a vanos apuntados recuadrados por alfiz anudado en la clave cobijando dos gemelos túmidos, en el primero, y paños de rombos y pequeños vanos del mismo tipo en la parte alta que se remata en terraza almenada.

La segunda torre corresponde a la iglesia de Santa María Magdalena, una de las tres iglesias zaragozanas que conservan buena parte de su primitiva fábrica mudéjar. Su elemento más sobresaliente es la torre de planta cuadrada que se levanta en el lado del Evangelio, y que también podría corresponder al alminar de una antigua mezquita reaprovechado para campanario cristiano; con estructura interna de alminar, la decoración exterior está íntimamente relacionada con las torres turolenses de San Martín y El Salvador. De sus tres cuerpos, el primero es liso hasta la parte alta donde aparece un paño de arcos mixtilíneos; en el intermedio pequeños vanos en medio punto y paños de rombos y arcos mixtilíneos; la restauración del tercer cuerpo que eliminó una reforma barroca que lo había desvirtuado por completo, le dio el aspecto actual de los cuerpos altos de las torres de Teruel. Los motivos en ladrillo resaltado se acompañan de piezas cerámicas en blanco, verde y negro en forma de fustes, discos, estrellas de ocho y ajedrezados.

Por último, tenemos la torre de la iglesia de San Miguel de los Navarros. Adosada a la fachada norte, y con la clásica estructura interna de alminar, consta de tres cuerpos: el primero con dos grandes paños de sebqa en su mitad superior; en el segundo un gran arco apuntado enmarcado por alfiz cobija otro doble gemelo, todo recuadrado por lazos de cuatro octogonales; encima, vanos apuntados abiertos en la reforma renacentista rompen los primitivos paños de arcos mixtilíneos y de rombos. En la misma reforma se sustituyó el remate original por el actual que se corona con un elaborado chapitel de hierro forjado colocado en el siglo XIX.

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Torres de la Iglesia de SAN GIL. de LA MAGDALENA y de SAN MIGUEL DE LOS NAVARROS (ZARAGOZA)

Desde Zaragoza, y siguiendo las riberas del río Gállego aguas arriba, llegaremos en primer lugar a Villanueva de Gállego de cuya primitiva iglesia mudéjar de El Salvador solamente la pequeña torre se salvó de la ruina durante la Guerra de la Independencia. Después de la contienda se levantó un nuevo templo quedando el antiguo campanario exento a unos 3 metros del mismo. De planta cuadrada, su escasa decoración a base de esquinillas al tresbolillo y paños de rombos con pequeñas cruces resaltadas en su interior se concentra en el segundo de sus tres cuerpos.

En la ribera contraria del río Gállego se encuentra la localidad de Peñaflor. La torre de su iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles es una obra mudéjar de planta cuadrada, de cuatro cuerpos decrecientes en altura y acceso al interior en alto sobre una capilla que cierra con bóveda de casamata por aproximación de hiladas, lo que hace pensar en una cronología anterior a la que tradicionalmente se le asigna en el siglo XVI, al menos para el cuerpo inferior que podría haberse construido a la par que la primitiva iglesia mudéjar en el siglo XIV. Este cuerpo fue profundamente remodelado en la reforma neomudéjar del siglo XX que afectó también al hastial, añadiendo nuevos elementos decorativos totalmente fuera de contexto que la desvirtuaron por completo. En los dos cuerpos siguientes los motivos decorativos son los clásicos de las torres mudéjares del XVI: esquinillas y rombos, algunos con cruces rehundidas en el centro o de doble rebaje que les confiere mayor profundidad.

A continuación de Peñaflor llegaremos a San Mateo de Gállego con su iglesia parroquial de San Mateo Apóstol que se levanta en la Plaza del Castillo, clara referencia a la existencia de una fortificación en el lugar de la que el único vestigio sería el actual cuerpo inferior de la torre campanario. Liso al exterior, al interior se divide en tres estancias con entrada en alto a la intermedia, lo que denota su carácter de torre defensiva; la primera actualmente con funciones de capilla cubre con bóveda de crucería simple sobre la que carga el machón central de la segunda, siendo la tercera hueca. Esta torre se recreció en ladrillo en la segunda mitad del siglo XVI a la par que se construía la iglesia actual. La unión entre cuerpos se remarca con una serie de merlones triangulares. Rombos, rectángulos rehundidos, esquinillas y unas bandas de zig-zag configuran la decoración en ladrillo resaltado de la torre mudéjar que se completa con vanos doblados en arco de medio punto para alojar las campanas.

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Torres de las iglesias de VILLANUEVA DE GÁLLEGO, Ntra. Sra. de los Ángeles de PEÑAFLOR

y San Mateo Apóstol de SAN MATEO DE GÁLLEGO

Barrio rural de Zaragoza lindante con Utebo y con acceso desde la carretera de Logroño, Monzalbarba conserva la torre mudéjar como único vestigio de la antigua iglesia de San Miguel derribada en 1963. Exenta, se divide en dos cuerpos, cuadrado el inferior y octogonal el de campanas con los consabidos torreoncillos esquineros entre ambos. Documentalmente se conoce que en 1545 Gaspar de Pex interviene en la torre, aunque es probable que se limitase a construir el cuerpo octogonal, siendo el cuadrado de época anterior. Sobre un robusto zócalo de ladrillo se levanta el primer cuerpo en decrecimiento con bandas de rombos y esquinillas a lo largo de sus dos primeros pisos separados por impostas con merlones o almenas; en el tercero abren dos vanos apuntados con cruces en los antepechos y enmarcados por rombos. Una amplia cornisa y torreoncillos circulares a base de ladrillo aplantillado dan paso al cuerpo octogonal con contrafuertes en las esquinas y vanos de tres arquivoltas en cada uno de sus paños.

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Torre de la desaparecida iglesia de San Miguel Arcángel de MONZALBARBA

Desde Zaragoza dirección Barcelona se accede a La Puebla de Alfindén, en cuya calle Mayor se localiza la parroquial de la Asunción de Nuestra Señora unida por un pasadizo elevado al contiguo palacio renacentista, actual Casa Consistorial. Adosada al que sería último tramo del primitivo templo mudéjar se levanta la torre de planta cuadrada y tres cuerpos decrecientes en altura, fruto de dos etapas constructivas. A la primera, datada en el siglo XIV, corresponden los dos primeros cuerpos y parte del tercero. El inferior es liso mientras que el segundo se cubre con paños de sebqa a base de rombos y en el tercero abre un doble vano geminado que cierra en arcos túmidos y pilastra central de separación, todo sobremontado por un gran arco apuntado; se completa en los laterales con un motivo de lazos simples en cajeados verticales. En 1512 se contrata a Audella Musaire para realizar diversas obras en la iglesia, entre ellas el recrecimiento de la torre alargando el último cuerpo con un doble vano en arco de medio punto y remate almenado con chapitel piramidal octogonal de ladrillo.

Con acceso por la carretera de Castellón, llegaremos a ver las dos últimas torres de este artículo. Por el desvío a Belchite se accede a Mediana de Aragón. De población mayoritariamente mudéjar quedó prácticamente despoblado en 1610 con la expulsión de los moriscos. La torre de la iglesia de Santa Ana se levanta adosada al tramo de los pies. Obra mudéjar del siglo XVI tiene planta cuadrada que se divide al exterior en tres cuerpos decrecientes en altura, con la decoración concentrada en los dos intermedios en forma de bandas de rombos y esquinillas en el primer y vanos doblados en medio punto para las campanas en el segundo; en época barroca se recreció con un cuerpo de planta octogonal.

Por último, en lo alto del montículo conocido como “La Corona” de la localidad de Quinto se ubica la antigua iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, que debido a su privilegiada situación sufrió duramente los envites de la Guerra Civil que la dejaron prácticamente arruinada, razón por lo que se edificó otra nueva en la parte baja del pueblo. Obra del siglo XV, su torre se levanta adosada a la fachada meridional. Tiene planta cuadrada con escalera de caracol alrededor de un macizo machón central circular de ladrillo en su interior. De los cuatro cuerpos exteriores el primero es liso, el intermedio se decora con paños a base de lazos de ocho mientras que en el tercero abren vanos doblados apuntados con un arco geminado en su interior, también apuntado, recuadrado por alfiz anudado en el centro, todo rodeado de un motivo de lazo de cuatro octogonal; el último con un doble vano de medio punto y rombos en los laterales corresponde al recrecimiento del XVI.

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Torres de las iglesias de La Asunción de LA PUEBLA DE ALFINDÉN, Santa Ana de MEDIANA DE ARAGÓN

y de la Asunción "El Piquete" de QUINTO DE EBRO

 

 
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