un recorrido por el arte mudéjar aragonés
webmaster: José Antonio Tolosa (Zaragoza -España-)

CATEDRAL DE SANTA MARÍA DE MEDIAVILLA (TERUEL)

TORRE



La torre de la Catedral turolense se levanta adosada a los pies del templo por su lado este, mientras que por el occidental lo hace a la Casa del Deán, edificio del siglo XVI. Como las otras tres mudéjares de la ciudad también ésta posee paso en su base para la calle. Es en el lado que mira a la Plaza de la Catedral, el sur, en el único que se aprecia en toda su extensión ya que el norte queda encajonada su parte baja en un estrecho y corto callejón que, desde el paso inferior, desemboca en la Plaza del Obispo y que limita la visión de su parte baja.

La torre mudéjar está dividida al exterior en tres cuerpos que se separan por medio de dos sencillas cornisas. El cuerpo superior, cuarto, corresponde a un recrecimiento del siglo XVII.

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En cuanto a su cronología es, junto con la de San Martín, las dos de las que se dispone de referencias claras que permiten su datación. Así, de esta de Santa María de Mediavilla se conoce que su construcción se inició durante la judicatura de don Juan de Montón que duró desde el martes de Pascua de 1257 hasta el mismo día de 1258. Es de suponer que la construcción se cimentase en el otoño de 1257 y se levantase durante el año siguiente.

Además de esta nota documental de las Relaciones de los Jueces de Teruel, los análisis dendrocronológicos realizados por el Dr. Klaus Richter, y más recientemente por don Eduardo Rodríguez Trobajo han datado las maderas utilizadas en la construcción entre los años 1243 y 1250. Teniendo en cuenta que la madera que se iba a utilizar en construcciones de este tipo era cortada y preparada con antelación para garantizar su secado, estas fechas coinciden plenamente con las citadas para la fábrica.

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Actualmente el acceso al interior se realiza por un comercio situado junto a la Casa del Deán. Es de suponer que en una futura restauración se habilite una entrada más accesible para el público así como que se acondicione para la visita.

Presenta estructura hueca de torre cristiana dividida en salas superpuestas. Algo que es interesante es la parte de los arcos que decoran la parte baja exterior del segundo cuerpo que quedaron ocultos y que son visibles en el actual acceso cuando se entra en la sala situada encima del primer cuerpo. A continuación hay una segunda sala iluminada por las ventanas del cuerpo central con el suelo a ras de las mismas que abren por el interior dentro de retalles del muro.

La sala superior se corresponde con el cuerpo de campanas. Su planta está configurada por los cuatro pilares de esquina y los cuatro del centro de cada lado, perfectamente apreciables desde el exterior. Entre ellos quedan paños de pared en los que abren los vanos, dobles en la parte baja y cuádruples en la alta. En la parte alta los machones se unen entre sí por medio de arcos que unifican el espesor del muro.

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De vuelta al exterior, el primer cuerpo o inferior está formado por el paso de calle y un friso de esquinillas y fustes cerámicos. En la fachada norte, entre ambos elementos se dispuso una franja a base de rehundidos que quedan ocultos, al igual que el friso de esquinillas por el arco que comunica la Casa del Deán con la Catedral. La cornisa que separa este cuerpo del superior, de clara influencia románica, está compuesta por un doble filete superior y un baquetón,

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El paso de calle se cubre con bóveda de cañón apuntado con tres arcos perpiaños de refuerzo, dos en las embocaduras y otro más estrecho en el centro. Estos arcos arrancan de un zócalo de cantería que se remata en la parte superior en una cornisa a modo de imposta de moldura clásica, lo que denota ser obra posterior. Es posible que en origen los arcos apeasen en pilastras de escaso saliente. El zócalo pétreo se aplicó en todos los muros hasta la imposta citada. En el lado este del interior del paso se aprecia un fuerte abombamiento hacia el exterior, producto posiblemente de la concentración de carga en esta zona.

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En los dos frentes visibles está exenta de decoración hasta la parte superior del paso de calle. Aquí difieren los dos lados visibles ya que, mientras en el sur que mira a la plaza queda un espacio liso encima de la clave del arco y a continuación se coloca el friso de esquinillas, en la norte este espacio intermedio lo ocupa un motivo a base de rehundidos.

Este tema solamente se repite en la torre de la iglesia de Santa María de Ateca, una de las más extrañas y sorprendentes construcciones mudéjares de Aragón. En esta torre, al igual que ocurre con la de la Catedral turolense, extraña su inclusión dentro del repertorio decorativo así como que solamente sea visible en esta fachada, no pudiendo precisar si también se aplicó en los dos lados laterales ahora ocultos. Se trata de una banda formada por rehundidos rectangulares con una inclinación hacia la derecha de unos treinta grados. En Ateca los huecos se cubrieron con baldosas rectangulares.

En cuanto al friso superior está formado por diecisiete esquinillas entre las que se insertan dieciocho fustes cerámicos de color verde formado por dos piezas unidas en el centro en el lado sur, y por catorce esquinillas y otros tantos fustes cerámicos verdes de una pieza en el lado de los rehundidos.

 

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