un recorrido por el arte mudéjar aragonés
webmaster: José Antonio Tolosa (Zaragoza -España-)

TECHUMBRE DE LA CASA DE GABRIEL SÁNCHEZ (ZARAGOZA)

ARTE MUDÉJAR EN LA CIUDAD DE ZARAGOZA (ver catálogo)


La casa-palacio de Gabriel Sánchez se levantaba ocupando buena parte de la manzana entre las calles Santiago, Forment, Alfonso I y Plaza del Pilar. Hacia 1865 fue derribada en buena parte como consecuencia de la remodelación urbanística de la Plaza del Pilar. En parte de su solar se construyó el pasaje del Comercio, quedando la parte correspondiente al nº 9 de la c/ Forment, esquina con la de Santiago sin derruir y convertida en casa de vecinos hasta 1971 cuando se derribó también este edificio.

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Casa y techumbre fueron estudiados en profundidad por Carmen Antolín Coma en su obra “La techumbre de la Casa de Gabriel Sánchez”, publicada por el Ayuntamiento de Zaragoza en 1985, y a ella me remito en buena parte de los siguientes textos.

La casa-palacio fue construida entre 1492-1500 para residencia de Gabriel Sánchez, tesorero del rey Fernando el Católico. Posteriormente pasó a ser propiedad de los Torrellas, siendo conocido también por el nombre de palacio del Comercio.

Cuando en 1971 se derribaron sus últimas estancias apareció en la última planta, oculta por un falso techo, una techumbre que se desmontó y trasladó a la Aljafería. Tras la valoración correspondiente, fue adquirida por el Ayuntamiento de la ciudad por la cantidad de 900.000 pesetas.

La techumbre constaba en origen de cuarenta y ocho casetones distribuidos en cuatro calles con doce plafones en cada una, formadas por 13 grandes vigas y 60 más pequeñas, de las que se recuperaron 12 de las primeras y 48 de las segundas. Faltarían el alicer que correría alrededor de la techumbre, las piñas o florones que decorarían cada una de las uniones entre vigas mayores y menores, y las molduras que cubrían las uniones entre vigas y casetones. La estancia donde se montaba debía de corresponder con el salón principal del palacio, con unas medias aproximadas de 20,13 m. x 7,65 m.

Datable hacia finales del siglo XV o principios del XVI, la techumbre estructuralmente es un alfarje de un solo orden de vigas, mientras que desde el punto de vista decorativo es un artesonado que conjuga elementos renacentistas y mudéjares, algo habitual en las techumbres aragonesas del XVI que vienen a seguir el modelo de la que cubre el Salón del Trono del palacio de los Reyes Católicos en la Aljafería.

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Permaneció desmontada hasta que en 1993 se acomete la reforma del cercano Palacio de Montemuzo, y se decide montar parte de la misma cubriendo la Sala Hemeroteca de la primera planta, concretamente treinta y dos casetones distribuidos en cuatro calles con cuatro plafones en cada una. Un segundo grupo de nueve casetones se montaron cubriendo la pequeña sala de exposiciones del Centro de Patrimonio Cultural, sito en la c/ Madre Rafols. Tal y como se puede apreciar en las fotografías, mientras que en Montemuzo la techumbre aparece tal y como se encontró, el pequeño tramo cuadrado de Patrimonio se restauró, de tal manera que podemos apreciar su policromía original.

Estructuralmente, la parte montada en Montemuzo esta compuesta de diez vigas grandes y 40 pequeñas, algunas de estas últimas nuevas, que forman cuatro calles con nueve plafones en cada una. La restaurada de Madre Rafols consta de cuatro vigas mayores y 12 menores, todas nuevas, que forman un cuadrado de 3 x 3 casetones.

Tanto las vigas grandes como las pequeñas llevan decoración pintada muy perdida en el papo. Por lo que se aprecia en las fotografías es de tipo vegetal con motivos renacentistas similar a la de las molduras de los casetones. Sobre lo que parece un fondo de color rojo se desarrollan haces con tallos, hojas y flores que se extienden hacia los laterales curvándose y entrecruzándose. Según Carmen Antolín, las tonalidades, que no se aprecian bien, incluyen ocres, negros y rojos.

La zona correspondiente a cada viga va enmarcada por dos líneas que terminan en los extremos en forma de ángulos entrantes, de tal manera que en la unión entre cada cuatro tablas se forma una estrella de ocho puntas. Según la misma autora, en el interior de este espacio estrellado, que va en blanco, iría algún pequeño pinjante, posiblemente una piña como las del interior de los casetones.

La parte más interesante de esta techumbre corresponde a los casetones, con las molduras y plafones que cubren su interior, y cuyo aspecto original se aprecia en los nueve restaurados conservados en Patrimonio de la c/ Madre Rafols, mientras que en Montemuzo podemos verlos tal y como se encontraron cuando se descubrió la techumbre durante el derrumbe del edificio en 1971.

 

 
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